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lunes, 2 de febrero de 2015

DEC. ABOGADO, OSSORIO


DECÁLOGO DE ANGEL OSSORIO Y GALLARDO
(1873-1946).

I.          No pases por encima de un estado de tu conciencia.

II.         No aceptes una convicción que no tengas.

III.        No te rindas ante la popularidad ni adules la tiranía.

IV.        Piensa siempre que tú eres para el cliente y no el cliente para ti.

V.      No procures nunca en los tribunales ser más que los magistrados pero no consientas       ser             menos.

VI.        Ten fe en la razón que es lo que en general prevalece.

VII.       Pon la moral por encima de las leyes.

VIII.      Aprecia como el mejor de los textos el sentido común.

IX.        Procura la paz como el mayor de los triunfos.

X.         Busca siempre la justicia por el camino de la sinceridad y sin otras armas que las de tu saber.

domingo, 10 de noviembre de 2013

DECÁLOGO DE SILGUEIRA



DECÁLOGO DEL ABOGADO
José Honorio Silgueira

1- Trata de ser honesto como preparado en el ejercicio de tu profesión: Tuyo será así el camino del éxito. 

2- No engañes al cliente ni le hagas concebir vanas esperanzas. Háblale con franqueza, no le ocultes ninguno de tus pensamientos, dile toda la verdad. 

3- No transijas ni con las malas causas, ni con los malos jueces, ni con los malos litigantes. ¡Baldón para ellos! 

4- Ten confianza en la justicia y fe en la rectitud de los magistrados. No te consueles con la derrota pensando mal de la una y de los otros. 

5- No hagas uso de la inmoralidad o injusticia de la ley, sino cuando te exijan ineludiblemente la fuerza de las cosas o las necesidades imperiosas de la defensa. 

6- Se prudente, firme y culto en todos tus actos. No desciendas nunca, ni para lanzar improperios o recoger inmundicias. 

7- No juzgues mal de las intenciones o conducta del contrario, ni menoscabes la preparación de tus colegas, ni de nadie, sin tener motivo fundado para ello. Dignifica la profesión por todos los medios. 

8- No cristalices tu conciencia en la rutina. Estudia y consulta siempre. Ten cuidado con el error, que es humano. 

9- Ocupa útilmente tu tiempo. No suscribas escritos indebidos, ni acumules montañas de papel en los juicios, ni uses dilaciones o procedimientos maliciosos, que no te acarrearán sino deshonor o descrédito. Cuida tu título, acuérdate de que has jurado. 

10- Empuja siempre dentro de tu oficio y en tu medida la obra de nuestra evolución sociológica. No olvides el precepto bíblico: “No solo de pan vive el hombre”.